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Ekos| ADN Sostenible: La igualdad de género y sus impactos en la sostenibilidad en el Ecuador

Las sociedades donde las mujeres tienen más oportunidades, y pueden contribuir más activamente desde la toma de decisiones, son sociedades que funcionan mejor en muchos aspectos.

La crisis que atravesamos actualmente nos ha llevado a repensar muchos temas que dábamos por superados, o que aceptábamos sin muchos cuestionamientos. Ahora parece evidente que la economía global de consumo no puede establecerse como un modelo justo y viable, no solo por haber alcanzado los límites del planeta, sino también por la forma en que el desarrollo que se espera alcanzar con esta va unido a la exclusión de una población cada vez mayor.

En este contexto de necesario cambio de paradigma es más urgente que nunca escuchar a todos y absorber las diferentes inteligencias y talentos. Sabemos que las sociedades donde las mujeres tienen más oportunidades, y pueden contribuir más activamente desde la toma de decisiones, son sociedades que funcionan mejor en muchos aspectos. La inclusión mejora la calidad democrática y esta puede a su vez producir beneficios a la sostenibilidad del sistema, tanto desde el punto de vista social, por lo que la reducción de desigualdades representa en términos de bienestar social, como en la dimensión ambiental.

Esta cuestión puede aplicarse especialmente al caso de las mujeres en Ecuador, que históricamente han reivindicado la importancia del cuidado desde el movimiento feminista, el activismo indígena, y también desde su propia cotidianidad.

Además, dado que los saberes de las mujeres representan el paradigma de los silenciado, la participación de las mismas implica otros retos para que pueda tener un impacto en la sociedad. Se habla de empoderamiento para explicar la necesidad de que determinados grupos se conviertan en dueños de su propio destino, a menudo determinado por la pobreza o la discriminación. Por un lado, la participación de las mujeres deberá, sin duda, facilitar este reto. Por otro lado, dado que la disposición al cuidado y a la empatía se ha interpretado tradicionalmente como estereotipo de lo femenino, solo en la medida en que esta cualidad sea reconocida positivamente y se convierta en un referente de comportamiento social, estaremos avanzando hacia una sociedad más justa y sostenible.


Por: Ana Dolores Verdú Delgado

Artículo publicado en Ekos


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